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8 GRANDES MENTIRAS SOBRE EL CONSUMO DE CARNE
Existen muchos mitos acerca del consumo de carne roja. Algunos de estos han sido difundidos por vegetarianos e incluso grupos ecológicos extremos que rechazan la matanza de animales para la alimentación humana. Otros están basados en investigaciones médicas, pero lo cierto es que comer carne roja no resulta ser dañino para el organismo como muchos quieren hacer creer.
Las
carnes rojas son una fuente importante de proteínas, nutrientes
indispensables para que el cuerpo
pueda crecer, desarrollar, mantener y reparar todos los tejidos que
lo componen.
Incluso
hay más
argumentos a favor de la carne roja: es rica
en hierro,
zinc y calcio, componentes esenciales para la formación y
recuperación de músculos, necesarios para la
transportación de oxígeno.
En
el presente artículo develamos las ocho mentiras más populares
sobre el consumo de carne. Cuando termines de leer vas a estar segura
de que no es buena idea eliminarla por completo de nuestra
alimentación.
Nada más lejos de la realidad. La humanidad ha comido carne durante muchísimo tiempo y los órganos del cuerpo se ha adaptado perfectamente al consumo de carne.
Reconocidos antropólogos y científicos afirman que el consumo de alimentos de origen animal impulsó la evolución y desarrollo de nuestros cerebros y pensamientos, lo que nos diferencia de cualquier otro animal en la tierra.
No es cierto que la carne no sea digerida correctamente por el sistema digestivo, ni que se descomponga en el colon. Lo que realmente ocurre cuando comemos carne es que el ácido natural que se encuentra en el estómago y las enzimas digestivas lo descomponen, como parte del proceso de digestión. Los nutrientes contenidos en la carne se descomponen y son absorbidos por el organismo antes de llegar al colon.
Tampoco está relacionado el consumo de carnes rojas con el cáncer de colon.
Uno
de las grandes mitos que dicen en contra de la carne es que aumenta
el nivel del colesterol por su alto contenido de grasas saturadas. Si
bien esto es cierto, sólo ocurre cuando se consumen grandes
cantidades de carnes rojas. Si comes raciones moderadas, dos o tres
veces por semana, el nivel de colesterol se mantendrá estable.
En todo caso, es importante que sepas que el colesterol es una molécula vital en el cuerpo. El hígado es el encargado de producir grandes cantidades de colesterol para asegurarse de que siempre tengamos suficiente. Entonces lo que ocurre cuando aumenta el colesterol a través de los alimentos que consumimos, es que el hígado disminuye la producción de este.
Por lo tanto, es verdad que la carne contiene grasas saturadas y colesterol, pero no por esto debe eliminarse de la dieta por completo, ya que no aumentan el riesgo de enfermedades del corazón.
Existe
la falsa creencia de que la proteína resulta perjudicial para los
huesos, e incluso se ha llegado a decir que puede provocar
osteoporosis. Especialmente la proteína contenida en las carnes
rojas.
Esto
se desmintió igualmente a través de investigaciones científicas,
donde se demostró que la proteína causa una pérdida de calcio
mínima pero sólo en el corto plazo. Por el contrario, se concluyó
que una alta ingesta de proteínas a largo plazo está ligada al
mejoramiento de la densidad ósea y por consiguiente un menor riesgo
de padecer osteoporosis y fracturas.
La
humanidad ha consumido carne durante miles de años desde tiempos
prehistóricos, por lo que resulta un tanto absurdo culpar a este
antiguo alimento de enfermedades que aparecieron en la era moderna.
Las personas comenzaron a padecer de enfermedades cardíacas a
principios del siglo XX, y la diabetes tipo 2 apareció hace sólo un
par de décadas.
Científicos
realizaron recientemente dos investigaciones complejas, para analizar
la relación entre la carne y estas enfermedades: en la primera, los
investigadores combinaron datos de 20 estudios previos donde
participó un total de 1.218.380 personas, en la misma no encontraron
relación alguna entre el consumo de carne roja y las enfermedades
cardíacas o diabetes.
El
segundo estudio, este realizaron en Europa, incluyó a 448.568
sujetos. El resultado fue igual, tampoco encontraron relación entre
el consumo de carne roja sin procesar y estas enfermedades.
Es importante destacar que estas investigaciones se realizaron tomando como referencia el consumo de carne roja sin procesar. Por el contrario, se comprobó una alta incidencia en el consumo de carnes procesadas con el riesgo de enfermedades del corazón y diabetes.
Diversos estudios indican que la carne roja no procesada puede aumentar el riesgo de padecer cáncer, sin embargo estos mismos estudios se han sometido a exhaustivas revisiones y han demostrado un panorama diferente.
Lo
que sí se ha confirmado es que las carnes procesadas están
asociadas con una mayor probabilidad de padecer cáncer. Cuando se
trata de carne roja sin procesar, hay una hipótesis que va ganando
certeza con el pasar del tiempo, gracias a las investigaciones, y es
la siguiente: se puede comer carnes rojas, pero debe asegurarse de
que esta no se queme.
Un
estudio observó las formas de cocinar la carne para comprobar su
efecto en la salud. Se demostró que cuando se excede el proceso de
cocción de la carne, se forman unos compuestos llamados
heterocíclicos aminas y hidrocarburos aromáticos policíclicos, los
cuales han causado cáncer en animales de prueba. Esto no es algo
exclusivo de la carne. Debe tener en cuenta que el sobrecalentamiento
o quemado de los alimentos puede originar compuestos nocivos.
Pero
esto es algo que fácilmente puede evitar al momento de cocinar:
elija una cocción más lenta, para asegurar la perfecta cocción de
la carne sin que esta llegue a quemarse. En todo caso, si se descuida
tiene la opción de cortar los trozos de carne que se quemaron.
La carne es, sin duda, uno de los alimentos con mayor contenido de proteína, el macronutriente más recomendado en planes dietéticos para bajar de peso.
Aunque la mayoría de las carnes contienen mucha grasa y calorías, los estudios muestran que una dieta rica en proteínas puede aumentar el metabolismo hasta en un 80 a 100 calorías por día, lo cual es clave para quemar calorías y perder peso.
Al incrementar la cantidad de proteínas en la dieta, las personas dejan de consumir calorías extras en otros alimentos, esto gracias a la sensación de saciedad que dejan las proteínas.
En todo caso, la próxima vez que vaya a comprar carne, prefiera las carnes magras o bajas en grasa.
La carne contiene una gran cantidad de proteínas, además de vitamina B12, creatina, carnosina y otras vitaminas solubles en grasa.
Ciertamente, el hombre sí podría vivir sin consumir carne, pero se desperdiciarían sus nutrientes ideales para lograr una óptima salud. Por supuesto, no toda la carne es de calidad. La mejor carne es aquella que proviene de animales criados en granjas naturales, alimentados por pastos.
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